| Ante una temporada errática, con pocas horas-frío en otoño, lluvias, heladas y hasta granizos en primavera, los techos en las plantaciones de cerezas operaron como un seguro que evitó, en algunos casos, pérdidas importantes. Y su uso no solo sirvió para evitar el daño de precipitaciones y heladas, el más conocido, sino que también ayudó en la acumulación de frío y para adelantar la cosecha con la consiguiente mejora en los precios. Así lo plantean investigadores y asesores. Medio: Las Últimas Noticias (AgroLUN) Revisa la nota completa aquí |